El periodismo y los periodistas en guerra, no solo están en Ucrania


Asisto el 14 de diciembre a la presentación del «Informe Anual de la Profesión Periodística 2022» en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), la casa de los periodistas madrileños y de toda España.

Participan en el acto Juan Caño, presidente y Mónica Tourón, secretaria general de la APM. Margie Igoa, presidenta de la Comisión de Publicaciones de la APM y Luis Palacio, director del Informe, quien aportaron los principales datos y conclusiones del año sobre la situación laboral y profesional de los periodistas.

El estudio que viene publicando la APM desde 2004 es la principal radiografía del sector periodístico español, que refleja nítidamente la situación laboral y profesional de los periodistas, de la industria de los medios de comunicación y las tendencias de la profesión.

El valor de este estudio es que la encuesta profesional, totalmente anónima, ha sido contestada por 1.328 periodistas, «la cifra más alta de los últimos años»

Este estudio es la propia percepción que tenemos los profesionales de la información de la confianza, independencia y credibilidad de nuestra profesión y los contenidos que compartimos con la sociedad a través de los canales de difusión de la información.

El dato que más impacta, que todos mis compañeros seguro que saben y comparten, es que “más de tres cuartas partes de los periodistas contratados y autónomos encuestados confiesan, en distintos grados, haber recibido presiones para modificar elementos significativos y relevantes de sus informaciones” y el 10% las recibe de forma habitual.

¿Perdona? Esto quiere decir que no contamos la historia como acontece, sino cómo nos dicen que tenemos que relatar lo que ha sucedido. Que no lo digo yo, ni Luis Palacio, que lo hemos confesado en la encuesta anónima los mismísimos elaboradores de la información.

«Igual o más importante que esto, resulta el hecho de que más de la mitad de las veces, quienes ejercen esas presiones son los directivos del medio. Quienes, a priori, deberían ser los primeros interesados en defender su independencia.

En cuanto a los departamentos de comunicación de empresas e instituciones, según los datos del Informe, en torno a un 70% de los encuestados reconoce que en su trabajo hay que presionar a los periodistas y el 15% manifiesta que tiene que hacerlo con frecuencia.

Sea consciente, querido lector, que la información que lee, escucha y le hacen ver, está en poder de grupos de poder económico y financiero, la política interesada, los grandes grupos de comunicación, en definitiva, de los que generan y distribuyen el dinerito a su antojo y conveniencia.

Ellos, manejan y manipulan la información sobre salud, economía, sociedad, cultura, arte, entretenimiento… sobre su vida… y lo hacen, como todos sabrán, a través de los medios de comunicación, donde estamos los pobres periodistas, curritos, que ni cortamos, ni pinchamos. En contra, de lo que todos ustedes piensan, que decidimos contenido. ¡Me parto y me troncho!

Quizás, y con reticencias, exista, un reducto donde se ha afincado la libertad de la información y la expresión. Es en internet y es en las redes sociales, donde aún queda un espacio libre, donde los profesionales de la información estamos canalizando la información verdadera, sin manipulación, sin sesgos, sin opinión y con datos fidedignos.

Os invito a encontrar a vuestros referentes profesionales ahí, porque el resto están comprados y manipulados por el poder establecido, el sistema que teledirige y os muestra lo que creéis que necesitáis leer, oír y escuchar. Hay, ¡buenas noticias! Le juro que las hay, lo que ocurre es que dicen los “jefes” que no venden, por eso no se publican, ni se cuentan.

El periodismo, que, en palabras de Juan Caño, presidente de la APM, se encuentra «en un proceso importantísimo de reconversión» yo añadiría que además está completamente manipulado y constreñido al llamado “cuarto poder”, que ya no ocupamos los periodistas, garantes protectores de la información.

Tan solo unos pocos valientes que nos hemos salido del sistema, que ya no tenemos “dependencia económica” de los grandes grupos mediáticos estamos haciendo periodismo revolucionario de trinchera desde “otros canales” fuera de los convencionales. O bien, dentro de ellos, trabajando un periodismo consciente, desde lo sutil.

Por primera vez, se ha preguntado en este informe, si estas presiones nos generan a los profesionales problemas éticos, lo que sucede al 43% de los periodistas y al 24% de quienes trabajan en comunicación. ¡Claro que nos causa problemas éticos! Que este informe viene a demostrar con cifras que derivan en problemas económicos y de salud mental. ¡Sí, señores!

Nosotros mismos nos “suspendemos” en el ejercicio de la profesión, sin embargo, la sociedad española puntúa con un ligero aprobado, un 5,2, la confianza que le merece la información que recibe de los medios y que elaboran los periodistas. Aquí me saltan todas las alarmas. La audiencia se cree todo lo que nos “obligan a contar” y además el “cómo lo hacemos”

Respecto a la imagen del periodismo, sube el porcentaje de profesionales que considera que la imagen del periodismo es mala, pasando del 76 al 82%. “Las causas son ampliamente compartidas: el sensacionalismo, la falta de rigor y de calidad de la información, los intereses económicos o políticos de los medios o, dicho de otra forma, la falta de independencia y de objetividad”

El principal problema de la profesión periodística es la mala retribución, el paro y la precariedad laboral a la que estamos sometidos. Otro año más, siguen resaltando los largos horarios de trabajo. El 61% y el 47% de los periodistas contratados y autónomos trabajan más de 40 horas a la semana (el 55% y 47%, respectivamente)

Recuerden, que la información no para. Las redacciones de periódicos, radios y televisiones han de hacer tres turnos a diario (de lunes a viernes) y los del finde (de jueves a lunes) Solo los “grandes medios” se pueden permitir estas plantillas, y esto también habría que hacérselo mirar.

¿Qué se creen que la información y que los programas, se hacen solos? Las plantillas cada vez se reducen más y… se hace la misma programación y más, porque se han de plasmar también en la edición digital. La ecuación, no cuadra. Los mismos trabajadores tienen que hacer más horas ¡Y punto!

Y eso, sino pasa algo urgente y extraordinario: guerras, volcanes, incendios, elecciones, raptos, corrupciones, dimisiones, cambios de gobiernos… que, por supuesto necesitan de una atención especial y requieren más horas de preparación, desplazamiento de periodistas al foco de la noticia, etc…

La mala retribución se sitúa en primer lugar, muy seguido del paro y la precariedad. En tercer lugar, se cuela también uno de carácter netamente profesional, como es la falta de independencia política y económica de los medios.

Recuerdo el día en el que me ofrecieron realizar el magazine matinal de Libertad Fm hace cuatro año y medio, hace ya 4580 horas de radio en directo. El director, por entonces, me ofrecía liderar el magazine, cuatro horas y media de lunes a viernes (9-13:30 horas), presentarlo, dirigirlo y todo. Para ello, me ponía un compañero periodista que me acompañaría en el micrófono, en la producción y haría las veces de técnico al otro lado de la pecera.

Pregunté las condiciones laborales y me informó que “no había presupuesto”, que tendría que buscar la publicidad para el magazine y que me llevaría una comisión de un 20% cuando pagara el cliente.

Me negué en rotundo y pedí me pagaran lo que estaba cobrando la anterior presentadora, y me dijo, no se me olvidara nunca: “¿me estás mendigando un sueldo de 500 euros al mes?” por 12 y 14 horas diarias que pasaba en la emisora preparando el programa y buscando clientes.

Y accedí, a ese precario salario porque necesitaba comer, porque venía de la quiebra de mi proyecto empresarial, porque… en definitiva, sabía que, si yo no lo hacía, vendría otro que encima pagaría por trabajar. Es decir, pagaría por el espacio radiofónico ocupado, produciendo su propio programa.

Y así, señores están muchos de los medios de este país, sin profesionales de la información y comunicación, liderando las noticias, los programas que ustedes eligen leer, escuchar y ver.

A lo largo de los cuatro años y medio siguientes fui mejorando mis condiciones laborales hasta lograr el salario mínimo interprofesional y jornada completa que percibí en el último año. Eso sí trabajando en el mejor de los casos más de 11 horas diarias, ya que debía, bajo mi responsabilidad, atender, realizar y locutar las cuatro horas y media de directo; preparar el programa, la producción, los invitados, las actuaciones en directo, ¡ah! Y vender los espacios publicitarios dentro del magazine. Sino conseguía monetizar el espacio, me invitarían a irme.

¡Señores! Es que tienen que entender que “los periodistas” somos seres humanos que tenemos la “mala costumbre” de comer, vivir en una vivienda digna, divertirnos, viajar, y como todos ustedes, cuando vamos al súper y pasamos la compra por la caja tienen la “manía de cobrarnos lo que compramos”

Además, somos meros trabajadores, sin capacidad de decisión sobre los contenidos, que les quede bien claro. Nosotros no podemos decidir las noticias que damos, ni a quien entrevistamos, ni que libro o disco se presenta. Deciden los dueños del medio de comunicación, que además en la mayoría de los casos, no es un periodista.

En definitiva, no decidimos nada y necesitamos subsistir. En cuanto al informe, se observa una ligerísima mejora, en los que perciben más de 1.500 euros al mes. Esto se traduce en que nuestra profesión tiene como protagonistas: los bajos salarios, el paro y la precariedad. Además del aumento de la carga de trabajo, por las necesarias ediciones digitales de páginas webs y redes sociales, etc.

El abordaje de la salud de los profesionales y la cobertura de la guerra de Ucrania es la novedad de este año del informe de la APM. ¿Quieren datos? El 70% de los periodistas y comunicadores encuestados consideran que el estado de salud mental de sus colectivos es un problema y entre el 24 y el 35% manifiestan que ellos en concreto tienen un problema al respecto grave o algo grave».

Además, en la encuesta admitimos sufrir «con cierta intensidad algunos de los síntomas tradicionalmente considerados dentro de la salud mental” Los propios profesionales (50%) reconocen tener los síntomas de problemas de salud profesional: estrés, fatiga, insomnio/trastornos del sueño, ansiedad, problemas de vista, dificultad para conectar con su trabajo, soledad, depresión, tratamientos dentales no habituales…

Es difícil el auto diagnóstico, pero es un hecho que encaja dentro de los distintos estudios que se están haciendo desde las propias instituciones españolas, como el Ministerio de Sanidad e incluso a nivel internacional a ambos lados del Atlántico.

En este aspecto también tengo experiencia vivida de primera mano. Nos habíamos quedado que en la radio que yo trabajaba había logrado mi contrato a media jornada (trabajando 13 y 14 horas) a razón de 500 euros. Eso, sí tenía mi cartera de clientes, y se supone que iba a percibir el 10% de comisión de los espacios patrocinados dentro de mi magazine.

Pero, esto nunca llego a suceder. La radio se arruinó, por falta de ingresos, nos desahuciaron del local porque no pagaban el alquiler. Y ahí nos vimos, las cuatro personas que entonces éramos todo el equipo de la emisora, metiendo en cajas, para que recogiera el camión de mudanzas, todos los equipos de radio, los libros que se habían presentado, los CD… ¡vamos! Toda la historia de la radio de Rumasa, ¡Sí! de Ruiz Mateos.

La emisión se mantuvo 24 horas con música, aludiendo problemas técnicos y luego continuamos emitiendo en directo y haciendo el magazine, desde una nave industrial en un polígono de Carabanchel durante dos meses y medio… los más largos de mi vida.

Luego, nos compró un grupo audio-visual del cual no puedo hablar, por estar aún pendiente de juicio. Un mero trámite fiscal, dice mi abogado, eso sí la reclamación de las “comisiones” que nunca me pagaron, he tenido que renunciar. ¡No firmé contrato comercial! que plasmara el porcentaje de mis comisiones.

En mi contrato figuraba “locutora”, que ¡menos mal! porque hubo momentos en los que pensé que me ponía a fregar y limpiar cuartos de baño, ¡que no se me caen los anillos! Pero, vamos que…

El caso es que yo venía a hablar de salud laboral, y me he enredado con las “maravillosas condiciones laborales” de las que por cierto, aprendí muchísimo. Me imagino que todas estas vicisitudes que me tocó vivir en este puesto laboral, me llevó a tener unos “síntomas y signos que afectan al estado emocional” que me limitaban funcionalmente por distimia y mobing laboral. Así reza en los partes de baja por incapacidad temporal. Pero, esta es otra historia que algún día contaré.

¿Qué pasa con la guerra de Ucrania? El 60% de los españoles, se decantan a favor de cómo hemos realizado las informaciones. Sin embargo, un alto porcentaje, un 46% de los periodistas, creemos que no se está haciendo una correcta cobertura del conflicto.

Primero, porque consideramos que los recursos puestos por los medios para informar sobre el conflicto son insuficientes y en segundo lugar por la “desinformación” que, en sí, producía el conflicto.

Personalmente, añado, que algunas cadenas convirtieron la información de la guerra de Ucrania, en su circo particular, para ganar audiencias a costa del sufrimiento ajeno.  A esto, añadir y más importante, de lo que no se habla, es la presión emocional en la cobertura de la guerra de Ucrania, que ha llevado en muchos casos a un estrés postraumático en los profesionales desplazados a la zona de conflicto.

No podía faltar en nuestro sector la desigualdad en el acceso a puestos directivos para las mujeres. Bueno, ya per se, nuestros horarios, “los cierres” si trabajas en un periódico, las noticias extraordinarias que antes les he descrito, y las exigencias de desplazamiento para cubrir noticias (no solo internacionales) hacen un tanto dura/imposible, la conciliación laboral y familiar. Esto, ¿se entiende? Pues ahora les comparto los números.

La tabla del reparto de los periodistas por categorías y sexos que se recoge en el Informe muestra un año más que en los niveles de contratación en las redacciones, hombres y mujeres están equiparados, pero a medida que se asciende a los puestos de mayor responsabilidad, la presencia femenina disminuye drásticamente.

“El estudio incluye una tabla del sexo de quienes ocupan el puesto de mayor responsabilidad editorial de los 100 medios más relevantes de nuestro país: solo 23 medios de comunicación tienen directoras”

Recuerdo cuando fundé mi periódico Vaguada, allá por febrero de 1995, que no llegábamos a la veintena las editoras españolas, según datos de la Asociación Española de Publicaciones Periódicas, que también colaboré en fundar.

Tan solo encontramos una buena noticia en todo el informe: El paro en nuestra profesión presenta un descenso del 17%, situándose en el nivel más bajo “desde que se inició la profunda crisis económica con el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008”

Sin embargo, subraya el director del Informe, “estamos hablando de paro registrado; es decir, de aquellos profesionales que han estado dados de alta en un trabajo anterior y solicitan uno nuevo; no incluye, pues, a los graduados recientes que no han tenido una oportunidad laboral, ni a los profesionales que buscan empleo por otros medios”.

Por ejemplo, añadió Palacio, atendiendo al dato de demandantes de empleo, donde sí pueden tener cabida los graduados recientes, se observa que el número es sensiblemente mayor: 8.700 frente a 6.000 parados.

Y para finalizar, no sé si es bueno o malo este dato que arroja el informe, todavía hay jóvenes españoles, que quieren estudiar esta “magnífica profesión”

El hecho de que en torno a 22.000 y 23.000 estudiantes se matriculan en los distintos niveles del grado año tras año. «A ellos habría que añadir entre 3.000 y 4.000 alumnos matriculados en los másteres»

Eso sí, en nuestra profesional opinión, los encuestados creemos que hay una falta de adecuación de los planes de estudio a las necesidades profesionales. “El 74% de los encuestados así lo considera y los porcentajes son aún mayores entre los más jóvenes” “El 62%, opina que la posibilidad de estudiar periodismo «habría que adecuarla a la demanda potencial de profesionales, es decir al mercado de trabajo»

Como en años anteriores, el Informe de la Profesión Periodística 2022 se ha apoyado fundamentalmente en una encuesta profesional contestada por 1.328 periodistas, «la cifra más alta de los últimos años», en palabras de Margie Igoa, presidenta de la Comisión de Publicaciones de la APM, y una sobre el Impacto del periodismo en la sociedad.

Igoa recordó que el estudio cuenta con la colaboración fundamental de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), el Sindicat de Periodistes de Catalunya (SPC), las secciones de periodistas de la Unión General de Trabajadores (UGT) y de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y TV (ANIGP-TV), la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP), la Asociación de Periodistas Agroalimentarios de España (APAE) y la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).

Asimismo, apoyan la edición de este Informe: AENA, Repsol, Banco Santander, El Corte Inglés, CaixaBank, Cadena SER, la Sexta y el diario El Mundo.

El estudio trata sobre otros “temazos”, que trataré en posteriores artículos como son:

  • La dicotomía, sobre si el trabajo de comunicación es periodismo.
  • Periodistas contratados, versus autónomos.
  • Los medios digitales nativos y las conversiones online de los convencionales.
  • Los “muros de pago” de los sistemas de suscripción, que han afectado a la organización de los flujos de trabajo, la selección de los temas, etc.
  • Las diferencias de opiniones, los periodistas tendemos a pensar que interpretamos las necesidades de información de la audiencia.
  • La falta de ideas, que se alegan el 31% de los periodistas.
  • El 69% de los periodistas que se sienten presionados y ceden a las presiones.
  • La inteligencia artificial, es decir, los artículos escritos y los programas presentados por un robot. ¿Qué o quién está detrás?

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Video de la Presentación del ‘Informe Anual de la Profesión Periodística 2022’ de la Asociación de la Prensa de Madrid

Publicado por evarobles.es

"Sonríe para estar bien, no porque estés bien", Eva Robles Eva Robles Jiménez, empresaria, editora, periodista, escritora, formadora y conferenciante motivacional. Presenta el magazine matinal en directo“Todos en Libertad” de lunes a viernes de 9 a 12 horas y de 14-15 hora lidera tertulias orientadas al emprendimiento, empresa, ocio, cultura segura y entretenimiento en Libertad Fm. Autora del libro ¡Es urgente sonreír! Un paseo por la felicidad entrenando sonrisas (Editorial Lo que no Existe) Fundadora y CEO de la revista vaguada.es y con su marca personal @evarobleses y @entrenadoradesonrisas. Blogs:.evarobles.es y entrenadoradesonrisas.com Docente en cursos de comunicación, dicción y locución en radio para el Ayuntamiento de Madrid. Curso de producción editorial y relación e interacción con los medios de comunicación. Conferenciante de éxito y formadora a nivel ejecutivo sobre desarrollo personal, enfoque positivo, motivación y gestión de equipos. Materclass de comunicación/branded journalism en Universidad San Pablo CEU. Voluntariado en el Hospital 12 de octubre en salud mental adolescentes. Creadora de los Galardones Grupo Vaguada y el Record Guinness de las Pilares en Madrid. Prensa Premios Naranja-Limón, Global Gift Gala de Eva Longoria, entre otras. Galardonada con una Antena de Plata por las Asociación de Radio y TV (2004), premio a la mejor web por vaguada.es (2007) por CLABE en el 2014 le reconoce como Editora del Año. • Premio reconocimiento a la labor informativa radiofónica por la Policía Municipal de Madrid 2019 • Premio Comunicación Empresarial por ASEME (Asociación Española de Mujeres Empresarias) 2020.

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